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3/1/13

Ella es Akueyotl

Apenas me puse a bocetar un dibujo:


Ella se llama Akueyotl. Akua para la banda. Sirena huachinango que conoce la magia suficiente para sostener forma humana por largo rato. Conveniente. Como toda sirena, se educa y especializa en el canto mágico (Algo parecido a lo que se ve en Ah! my goddess) aparte de saber un poco de lucha y defensa personal. Como todas las sirenas, posee un físico y rostro atractivos, legado de su especie; su complexión ya depende de que tanto cuide su cuerpo cada una.

La anatomía aún deja mucho que desear, y ahora que la veo digitalizada en pantalla, parece que se inclina un poco al frente. Lo único que ha cambiado desde la primera vez que la dibujé, es su representación, siendo aquí un poco más estilizada (¿Y que significa "estilizado"?) y considerablemente diferente, aún con las mismas ropas, claro.

Este es un dibujo relativamente reciente de ella, en su forma de sirena:




Desde que escuché esta rola, siempre la asocié con Akua, destila pasión, sensualidad y aparte se me imagina para el "opening" de su futura serie animada (Se vale soñar).


3/10/12

Un retrato de Akua

Ella es uno de tantos personajes que suelo imaginar. Incompletos al no tener una historia en la cual habitar. Ella es una sirena huachinango. Puede transformarse a humana a voluntad.


11/9/12

Embrujo bajo la lluvia



El velo ligero de la lluvia que descendía sobre los palmares del valle cercano al mar, parecía traer consigo una calma poco antes vista en la zona. En lo alto de la montaña, parcialmente cubierta de nubes que acariciaban la arbolada más alta, se encontraba aquél mago terrenal, contemplando la vastedad solemne del paisaje ¿Dónde se encontrará ella? Aquella mujer de mar cuya piel se ondeaba como la marea matutina, y cuyo pelo negro como las noches sin Luna, se dejaba caer rebeldes sobre esos hombros desnudos, como salvajes corrientes por la fina arena.


¿Cómo poder percibirla tan lejos de su morada? El mago de alas negras, destellantes en azul nocturno, sólo podía conjurarla en pensamiento, evocar aquellos ojos sublimes y tan llenos de vida, manifestar en sueños aquellos labios, oh esos mortales labios, que han hecho naufragar incluso a los navegantes mas carentes de corazón.


Un ligero viento provoca una sutil inclinación en las finas gotas que descendían, el frío que le acompaña perturba el pensamiento del nahual, pero el calor de un café servido en olla, adornado con canela y humo, lo ayudan a divagar nuevamente. El buscará nuevamente a esa sirena, incluso si vaya a dirigirse a su propia muerte, la muerte serena de la  razón, aquella que no deja ver más allá, como un fino velo de lluvia que desciende sobre los palmares.